TESTIMONIOS
Gustavo: “Antes de comenzar a participar de las reuniones de la IURD estuve muy destrozado, por mis amigos consumí cocaína, y me contagié HIV, muchos amigos murieron de esa enfermedad. Yo creo que Dios hizo un milagro en mi vida y me curó a través de la fe de esa enfermedad, porque ni siquiera un resfrío tengo, no tomo ninguna medicación, nada.
En la IURD se maneja más la fe que en otras iglesias, no es la primera vez que me hablan de Dios, pero nunca pude poner la fe por obra y hoy sí. Ahora me veo distinto, pienso distinto, quiero salir a formar nuevamente mi familia, a hacer las cosas bien, tener un trabajo, no robar ni drogarme, quiero dejar de lado todas las cosas malas. Hoy me siento con fuerzas y reconozco que necesito más la ayuda de Dios, para que cuando mañana recupere la libertad física pueda decir que Dios me dio una fuerza muy grande aquí adentro.
Estoy muy agradecido porque veo también como se preocupan por los chicos que no reciben visitas. Cuando vienen nos ponemos contentos, alegres, porque les podemos contar nuestros problemas o inquietudes. El trabajo que realiza la IURD sirve, es muy importante para nosotros”.
Pablo: “Mi vida era mala, andaba en la calle, me drogaba mucho. Desgraciadamente conocí a Dios aquí adentro, pero sé que Él existe, porque mi causa era pesada y Él obró y quedé con una pena de tres años y un mes, y en este mes me voy a mi casa, todo gracias a Dios, para mí ese es un milagro.
El trabajo de la IURD es muy importante, porque cuando vinimos acá no se hacía nada, ni oraciones, hasta que llegaron los pastores de la IURD y se empezaron a hacer reuniones, oraciones y contamos con su apoyo.
Conociendo a Dios tuve la posibilidad de cambiar. Aprendí que con mi fe se puede lograr lo que se quiere. Estoy contento, con ganas de estar con mi familia muy pronto y así va a ser”.
Hugo: “Me crié en medio de la delincuencia, mis hermanos y primos eran delincuentes y crecí con eso. Aunque al principio estaba estudiando y luego salí a trabajar, me aparté de eso y elegí el camino malo, que era la delincuencia y la droga. Dios me libró muchas veces de la muerte porque en varias oportunidades estuve en tiroteos, recibí un disparo en el brazo por estar con malas compañías.
Agradezco a Dios por que me detuvieron, si hubiese seguido en la calle quizás nunca hubiese conocido a Dios. Me parece muy bien lo que están haciendo, me está ayudando mucho. Le doy gracias a aquellos que se preocupan por nosotros, los que estamos detenidos, porque nadie más se preocupa. Me parece muy importante el trabajo realizado por la IURD porque veo el esfuerzo de ellos. Yo encontré un cambio que no puedo explicar, en mi corazón había odio, rencor, bronca y cuando empecé a participar de las reuniones mi vida cambió por completo, en mi corazón hay amor.
Antes tenía un vocabulario, hoy hablo diferente, porque me enseñaron muchas cosas, a sacar todo lo que había que sacar del interior, por eso le vuelvo a agradecer a la IURD por el cambio que hubo en mi vida. Estoy contento y sé que dentro de poco voy a recuperar mi libertad y me voy a poder congregar en una Iglesia.
Cuando salga, mi vida no va ser lo que era antes, quiero estar con mi familia, con mis hijos, demostrarles que soy un buen padre. Yo estando en la calle le daba todos los gustos, pero cuando tenía que estar con ellos no estaba. Y ahora pienso mucho en este lugar, en mis hijos y en mi familia. Estoy muy contento y quiero seguir a Dios hasta que me muera.